Publicado 26 de febrero de 2026 en Prácticas Agrícolas por VeryAgro

Contar con un plan de prevención para los cabezales de riego y la fertirrigación puede reducir la posibilidad de interrupciones en la campaña. Un fallo del cabezal de riego cerca de la fecha de cosecha puede ser grave, ya que puede retrasar o afectar negativamente a los cultivos. Por este motivo, los agricultores y productores deben prestar atención al mantenimiento de estos elementos.
Las boquillas y los cabezales de riego son una parte esencial del sistema de riego. La fertirrigación es el proceso en el que los fertilizantes y otras sustancias se mezclan con el agua de riego y se distribuyen a los cultivos. Cuando el sistema no se mantiene adecuadamente, puede provocar un mal funcionamiento e incluso daños en todo el sistema, lo que puede provocar pérdidas de producción.
En primer lugar, es importante mantener actualizados los registros de mantenimiento de la explotación. Disponer de un archivo fiable y de fácil acceso con toda la información necesaria del sistema de riego y fertirrigación es esencial para controlar y prevenir posibles fallos. Por cada boquilla o cabezal de riego, deben tener un número de identificación, un registro de su fecha de compra, fechas de mantenimiento y cada posible fallo que hayan sufrido.
Una vez que los registros estén actualizados, los agricultores y productores deben establecer un plan de mantenimiento. La tarea esencial es desmontar, limpiar y comprobar el funcionamiento de cada boquilla al menos una vez al año. Sin embargo, para la mayoría de las explotaciones, se recomienda realizar esta tarea con mayor frecuencia, como cada tres o cuatro meses.
Independientemente del plan de mantenimiento anterior, las boquillas y los cabezales de riego deben ser abozados y limpiados adecuadamente.
Algunos productos agrícolas como el hierro y el zinc tienen propiedades corrosivas que pueden dañar las boquillas y los cabezales de riego. Antes de aplicar estos productos, los agricultores y productores deben estudiar la compatibilidad con el material de las boquillas y cabezales. Si el producto es corrosivo, los agricultores deben utilizar un tipo de producto compatible, como un sulfato de zinc o un quelato de hierro.
Además del tipo correcto de fertilizante, la aplicación del producto debe realizarse según las especificaciones del fabricante.
La limpieza de las boquillas y cabezales de riego debe realizarse con regularidad para evitar su obstrucción. Cuando se utilizan boquillas y cabezales de riego, los fertilizantes y otras sustancias se acumulan en su interior, obstruyéndolos y provocando una disminución del rendimiento. Por ello, deben desmontarse del sistema de riego, limpiarse con agua a presión y, a continuación, verificarse.
A pesar del mantenimiento preventivo, es probable que se produzca alguna falla durante la campaña. El análisis de las fallas más comunes de las boquillas y los cabezales de riego puede ser útil para detectar y resolver posibles problemas.
Un fallo común es que la boquilla no produzca el caudal de riego esperado. Esto suele deberse al desgaste de la boquilla, un problema que se puede resolver fácilmente utilizando piezas de repuesto.
Otro fallo común son los daños corrosivos en las boquillas y cabezales de riego. El uso de sustancias corrosivas sin las precauciones necesarias puede provocar daños irreversibles. Para evitar este problema, los agricultores deben tomar medidas preventivas, como utilizar un producto compatible y seguir las instrucciones del fabricante.
El mantenimiento preventivo y el seguimiento son acciones clave para evitar las interrupciones de las campañas y, posteriormente, la disminución de la productividad y las ganancias. Los cabezales de fertirrigación y riego son elementos esenciales para la producción agrícola, y su correcto mantenimiento y supervisión son fundamentales para el buen funcionamiento de estos elementos.
Además de la puesta en práctica de un plan de mantenimiento preventivo y supervisión, los agricultores deben analizar los fallos comunes de las boquillas y cabezales de riego para detectar y resolver posibles problemas. Sólo las acciones de prevención y seguimiento y un buen análisis de los fallos garantizarán el correcto funcionamiento del sistema de fertirrigación y riego.