Publicado 6 de febrero de 2026 en Prácticas Agrícolas por VeryAgro

El riego es una parte esencial de la producción de cultivos, y garantizar los niveles correctos de pH y conductividad eléctrica (CE) del agua de riego puede influir significativamente en la salud y el rendimiento de los cultivos. Controlar y ajustar los niveles de pH y CE para que coincidan con las necesidades de los distintos cultivos es importante para una gestión adecuada de los nutrientes. En este artículo exploraremos los niveles objetivo de pH y CE para distintos cultivos, así como la forma de corregir los niveles de pH y CE del agua de forma segura.
El nivel de pH del agua de riego se refiere a su acidez o basicidad, mientras que la CE mide la capacidad del agua para conducir una corriente eléctrica. Tanto el pH como la CE influyen en la disponibilidad de nutrientes para las plantas, y los niveles óptimos de estos parámetros pueden variar según el cultivo. Si los niveles de pH o CE del agua de riego no se gestionan adecuadamente, puede haber efectos negativos sobre el crecimiento de las plantas, así como sobre la calidad del suelo y del agua.
Los niveles recomendados de pH y CE para el agua de riego pueden variar según el cultivo específico. En general, el intervalo de pH óptimo para la mayoría de los cultivos está entre 6,0 y 7,5, aunque algunos pueden tener requisitos de pH más específicos. Los niveles de CE del agua de riego también pueden variar según el cultivo; para la mayoría de los cultivos, el intervalo recomendado es de 0,5 a 2,0 mS/cm, mientras que algunos cultivos pueden tener niveles de tolerancia a la CE más altos.
Es importante consultar las directrices específicas para los niveles de pH y CE objetivo de cada cultivo, ya que pueden variar en función de factores como la temperatura, la humedad y el tipo de suelo. Por ejemplo, algunos cultivos, como los tomates y los pimientos, pueden requerir niveles más bajos de pH y CE que otros cultivos como la lechuga y los pepinos.
Para determinar los niveles de pH y CE del agua de riego, los cultivadores pueden utilizar un medidor portátil de pH y de CE. Estos dispositivos pueden proporcionar mediciones precisas y ayudar a los cultivadores a identificar cualquier ajuste necesario de la calidad del agua.
Para ajustar el nivel de pH del agua de riego, se puede añadir cal o azufre para aumentar o disminuir el pH, respectivamente. Además de la cal y el azufre, también pueden utilizarse otras sustancias como el ácido cítrico o el bicarbonato sódico para ajustar el pH.
Para ajustar el nivel de CE del agua de riego, los cultivadores pueden utilizar abonos o sales. Los fertilizantes de urea y nitrato potásico son aditivos habituales para reducir los niveles de CE, mientras que compuestos como el cloruro magnésico o el sulfato potásico pueden utilizarse para elevar los niveles de CE. Es importante asegurarse de que se añaden las cantidades correctas de estos aditivos, ya que una adición excesiva de estas sustancias puede tener efectos negativos sobre los cultivos y la calidad del suelo.
<br Al ajustar los niveles de pH y CE del agua de riego, es importante hacerlo lenta y cautelosamente. Los ajustes rápidos de los niveles de pH y CE del agua pueden provocar un shock en los cultivos, reduciendo su crecimiento y rendimiento. También es importante evitar añadir varias sustancias simultáneamente, ya que esto puede provocar la formación de compuestos tóxicos.
<br Para evitar los efectos negativos de los ajustes rápidos de los niveles de pH y CE del agua, los cultivadores deben aplicar primero una pequeña cantidad de la sustancia utilizada para el ajuste y vigilar a continuación los cambios correspondientes. Una vez alcanzados los niveles deseados de pH y CE, los cultivadores deben mantener una supervisión regular y seguir ajustándolos para mantener la calidad del agua dentro del intervalo deseado.
<br Controlar y ajustar los niveles de pH y CE del agua de riego es una parte importante de una producción eficaz de cultivos. Los niveles recomendados de pH y EC pueden variar en función del cultivo específico, y los cultivadores deben consultar directrices específicas para determinar los intervalos objetivo adecuados. Al realizar ajustes en los niveles de pH y EC del agua, es importante hacerlo lenta y cautelosamente para evitar efectos negativos sobre la salud del cultivo y la calidad del suelo. Gestionando adecuadamente los niveles de pH y EC del agua de riego, los cultivadores pueden garantizar una gestión óptima de los nutrientes y lograr un mejor rendimiento y calidad del cultivo.