Publicado 11 de febrero de 2026 en Prácticas Agrícolas por VeryAgro

La calibración es clave para la correcta aplicación de un herbicida o pesticida. Cualquier producto aplicado con un pulverizador debe aplicarse con la máxima precisión posible si se quieren conseguir los máximos resultados. La práctica de la calibración permite esta precisión, ya que el operario del pulverizador se asegura de que todos los ajustes sean los adecuados para un producto determinado y para la tarea que se va a realizar. La calibración puede realizarse tanto en aplicaciones terrestres como aéreas.
Al calibrar tu pulverizador para un herbicida o pesticida concreto, debes tener en cuenta varios factores, como el número y tipo de boquillas utilizadas, la presión del pulverizador, la velocidad a la que se acciona el pulverizador y el volumen de aplicación por hectárea (volumen/ha). Cada uno de estos componentes es importante para garantizar una aplicación precisa del producto, así como para minimizar los posibles impactos medioambientales.
Generalmente, hay dos tipos de boquillas utilizadas en las aplicaciones de pulverización: las de abanico plano y las de inducción de aire. Ambos tipos deben limpiarse a fondo e inspeccionarse para comprobar su desgaste antes de iniciar el proceso de calibración. La capacidad y la uniformidad de la cobertura de una gota de pulverización dependen del tamaño y diseño de la boquilla, por lo que es importante que las boquillas utilizadas sean de una calidad que garantice una distribución uniforme sobre la zona objetivo.
Durante la calibración, el operario debe elegir la boquilla adecuada para el producto que se va a aplicar, así como las boquillas que mejor se ajusten al objetivo de la aplicación. El número de boquillas debe basarse en el volumen que se va a aplicar, así como en el tamaño y la distribución de gotas deseados. La calibración también debe tener en cuenta la distancia entre las boquillas y los parámetros de diseño más específicos de las boquillas, como el ángulo de pulverización, el tamaño del orificio y la altura de la barra.
La presión en un sistema pulverizador puede verse afectada por varias variables, como el mal funcionamiento de la bomba, fugas, pliegues en la línea o cambios de presión debidos a cambios de velocidad. La presión adecuada puede seleccionarse utilizando manómetros manuales, manómetros de pluma o manómetros electrónicos montados en el tractor. Una vez seleccionada, la precisión del ajuste de la presión debe comprobarse con frecuencia y ajustarse si es necesario.
También es importante tener en cuenta que los distintos tipos de boquillas requieren ajustes de presión diferentes. Puede ser útil disponer de un cuadro con los ajustes de presión correctos para las boquillas concretas que se están utilizando y los productos que se están aplicando. Durante la calibración, el operario debe seleccionar primero la presión correcta para las boquillas que se están utilizando y, a continuación, ajustar el sistema para alcanzar esa presión. Una tabla sencilla puede ayudar a determinar si se ha alcanzado la presión correcta.
La calibración requiere que el operador se asegure de que se mantiene la velocidad de conducción correcta durante la aplicación. La velocidad puede tener un impacto significativo en la eficacia de una pulverización, por lo que es importante que se utilice una velocidad coherente y precisa. Un simple piñón puede utilizarse con una rueda para medir la velocidad. A continuación, se puede utilizar una tabla de velocidades para determinar la velocidad de conducción correcta.
El volumen/hectárea (volumen/Ha) es el producto final de todos los esfuerzos de calibración. Es la cantidad de producto que se aplica por hectárea, y normalmente se mide en litros. Para medir el volumen/Ha, el operario debe haber calibrado previamente las boquillas, la presión y la velocidad para un producto determinado. A continuación, el operario debe elegir un punto constante del campo y cronometrar el tiempo que tarda en aplicar el volumen/Ha. Este tiempo puede utilizarse para determinar el tiempo que debería emplearse en aplicar un campo entero.
El operario también debe anotar el tamaño del campo y la cantidad de producto que debe aplicarse para determinar las dosis de aplicación correctas. Es importante asegurarse de que no se aplican dosis excesivas ni insuficientes a ninguna zona del campo, por lo que debe planificarse una aplicación uniforme.
Es importante tener en cuenta que en algunos sistemas de pulverización puede existir variabilidad, y esto debe tenerse en cuenta durante la calibración. El error del operador, el mal funcionamiento del sistema o el desgaste pueden introducir variabilidad en el sistema. Es importante inspeccionar y limpiar regularmente todas las partes del sistema de pulverización y asegurarse de que todos los ajustes están correctamente configurados. Probar el sistema con pulverizadores de calibración tan a menudo como sea posible puede ayudar a detectar cualquier problema a tiempo.
Los pulverizadores deben estar correctamente calibrados para garantizar una aplicación precisa y uniforme del producto deseado. La calibración para aplicaciones aéreas o terrestres requiere que el operario se asegure de que varios componentes son los adecuados, entre ellos las boquillas, la presión, la velocidad y el volumen/Ha. Todos estos factores pueden influir en la eficacia de la pulverización y en la minimización de los efectos medioambientales. La inspección periódica de todas las piezas del sistema, así como las pruebas de campo y la calibración regulares, pueden ayudar a que el sistema funcione a su máximo potencial.
La calibración es a menudo algo que muchos aplicadores de herbicidas y pesticidas consideran un mal necesario, sin embargo, con las herramientas y conocimientos adecuados, la calibración puede ser rápida y relativamente indolora. Un pulverizador calibrado correctamente puede resultar en una eficacia máxima y un impacto medioambiental mínimo.