Publicado 30 de enero de 2026 en Accesorios de Agricultura por VeryAgro

Cuando hablamos de conservación de la biodiversidad, una de las herramientas más importantes es el banco de semillas. Un banco de semillas es un lugar donde se almacenan cultivos y especies silvestres para garantizar su supervivencia en el futuro. En un mundo cada vez más complejo, estos bancos se están convirtiendo en un componente esencial para la conservación de las especies y su diversidad genética.
Las semillas son la base de la existencia de casi toda la vida en la Tierra. No sólo son importantes para la alimentación y la agricultura, sino que también desempeñan un papel crucial en los esfuerzos de conservación. Se han creado bancos de semillas en todo el mundo para almacenar variedades de plantas, desde flores silvestres y árboles hasta cultivos y especies agrícolas. El objetivo de estos bancos es proteger la diversidad genética de estas especies en caso de futuros cambios medioambientales o acontecimientos de extinción.
Un banco de semillas es una instalación en la que se almacenan semillas, después de haber sido debidamente tratadas para su conservación. Pueden almacenarse a bajas temperaturas, lo que ayuda a mantenerlas viables durante más tiempo. La recogida, el almacenamiento y la manipulación de semillas en los bancos de semillas se lleva a cabo utilizando las mejores tecnologías disponibles en la actualidad. Esto garantiza que el material genético se conserve en condiciones óptimas y esté disponible para su uso si es necesario.
Existen dos tipos básicos de bancos de semillas: de conservación ex situ y de conservación in situ. Los bancos de semillas ex situ son aquellas instalaciones donde se recogen, procesan y almacenan las semillas, mientras que los bancos in situ son aquellas instalaciones en las que las semillas se mantienen en el entorno original en el que se recogieron. Aunque ambos tipos de bancos sirven para almacenar y conservar material genético, tienen usos y desafíos diferentes.
Los bancos de semillas son una herramienta importante para preservar y mantener la biodiversidad. Los recursos genéticos almacenados en estos bancos son esenciales para sostener y mejorar la producción agrícola. Cuando una especie cultivada o silvestre se ha perdido o está amenazada, las semillas pueden utilizarse para reintroducir la especie en nuevas zonas. Esto es especialmente importante cuando las especies están amenazadas por el cambio climático, las especies invasoras u otros factores.
Además de conservar la biodiversidad, los bancos de semillas también pueden utilizarse con fines de investigación. Pueden realizarse análisis genéticos de las semillas almacenadas para estudiar la evolución de una especie, desarrollar nuevas variedades de cultivos o seleccionar semillas concretas por su resistencia a enfermedades u otros rasgos deseables.
Pero los bancos de semillas también se enfrentan a una serie de retos que pueden comprometer su éxito. Entre ellos se encuentran la necesidad de ampliar los bancos de semillas existentes para albergar el creciente número de colecciones de germoplasma, la necesidad de un sistema de gobernanza mejorado y transparente que pueda gestionar las complejas cuestiones jurídicas, normativas, éticas y técnicas asociadas a la conservación de semillas, así como la necesidad de aumentar la financiación y los recursos para llevar a cabo las operaciones de recogida, caracterización y almacenamiento de semillas.
Existen muchos bancos de semillas en todo el mundo gestionados por gobiernos, entre ellos bancos de genes nacionales, regionales e internacionales. Además de estos, también existen muchos bancos de semillas gestionados por organizaciones no gubernamentales, instituciones de investigación y redes de comunidades locales.
El banco de semillas más destacado es la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, en Noruega, que sirve de red de seguridad para la diversidad de cultivos del mundo. La instalación se encuentra en el interior de una montaña de la remota isla de Spitsbergen, cerca del Círculo Polar Ártico. Está diseñada para resistir desastres naturales y provocados por el hombre, y puede almacenar hasta 4,5 millones de semillas.
También existen otros bancos de semillas internacionales y nacionales, como el Banco de Semillas del Milenio, los Jardines Botánicos Reales Kew del Reino Unido, el Centro Internacional de la Patata de Perú, el Instituto Internacional de Investigación del Arroz de Filipinas, el Centro Nacional para la Conservación de Recursos Genéticos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos y el Banco de Plantas de Australia. Éstos y muchos otros bancos de genes están ayudando a conservar el precioso material genético de las especies vegetales, que son la base de la mayor parte de la vida en la Tierra.
Los bancos de semillas son una herramienta importante para conservar la diversidad genética y proteger las especies en peligro de extinción. Permiten la conservación y el uso sostenible de los recursos fitogenéticos frente a un clima cambiante y otras amenazas medioambientales y antropogénicas. Es importante que estos bancos sigan recibiendo el apoyo y los recursos necesarios para que puedan hacer frente a los retos cada vez más complejos a los que se enfrentan en el siglo XXI.